1 Corintios 12:12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
Somos un solo cuerpo, pero no todos tenemos la misma función.
Dentro de la iglesia hay diferentes funciones, diferentes llamados y diferentes responsabilidades. Dios colocó a cada miembro donde Él quiso. Si cada uno cumple su función, el cuerpo avanza; pero cuando un miembro falla, se puede producir un desbalance.
Y si estás comenzando tu caminar con Dios, recuerda que tú también eres parte de este cuerpo. Quizá todavía no sabes cuál es tu función o dónde puedes servir, pero Dios también puede usar tu vida. Todos tenemos algo que aportar cuando ponemos nuestros dones, nuestro tiempo y nuestro corazón en las manos del Señor.
Servir a Dios no es solamente estar detrás de un púlpito. Servimos cuando ayudamos, cuando recibimos a alguien, cuando evangelizamos, cuando oramos por otros, cuando enseñamos, cuando damos, cuando consolamos y cuando ponemos nuestros dones al servicio del cuerpo de Cristo.
Por eso, cuando algo no está funcionando bien, la primera opción no debería ser abandonar el servicio. Tal vez lo que necesitamos es reforzar, someternos, buscar dirección de Dios y apoyarnos como cuerpo.
Como líderes y como congregación tenemos que aprender algo: no podemos tomar decisiones solamente por lo que sentimos o pensamos.
Tenemos que ser dirigidos, no por nuestras emociones ni por nuestros enojos, sino siempre por la dirección de Dios y aprendiendo a escuchar Su voz.
El Espíritu Santo guía a lo correcto; la carne guía a lo incorrecto. Por eso debemos tener cuidado con aquello que está gobernando nuestras decisiones.
Hay decisiones que parecen buenas para nosotros, pero pueden afectar al cuerpo. Y si sabemos que algo va a afectar al cuerpo, debemos detenernos y buscar la dirección de Dios.
Jesús formó a sus discípulos. Los enseñó, los acompañó y los preparó. Hubo un proceso de formación antes de enviarlos. El crecimiento requiere sometimiento, obediencia y disposición para aprender.
No tengas temor de comenzar. Nadie inicia sabiendo hacerlo todo. Permite que Dios te forme, déjate enseñar y comienza a servir desde donde estás. Con el tiempo, Él irá mostrando y desarrollando aquello que depositó en ti.
¿Y nosotros?
¿Estoy cumpliendo la función que Dios me dio?
¿Estoy dispuesto a descubrir dónde puedo servir?
¿Estoy sometido a Dios o quiero hacer las cosas a mi manera?
¿Estoy dejando que mis emociones y mis enojos dirijan mis decisiones?
¿Estoy fortaleciendo el cuerpo o estoy provocando un desbalance?
Colosenses 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.
Y David dijo algo todavía más fuerte:
2 Samuel 24:24 No ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada.
Tu servicio tiene valor delante de Dios
Si hoy te sientes cansado en la función que Dios te dio, recuerda que no estás solo. El mismo Dios que te llamó también te dará las fuerzas, la sabiduría y la gracia para continuar.
Y si todavía no estás sirviendo, este puede ser el momento para dar el primer paso. No pienses que no eres necesario o que no tienes nada que ofrecer. En un cuerpo cada miembro tiene importancia, y Dios puede usar aquello que ha puesto en ti para bendecir a otras personas.
1 Corintios 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
Tu trabajo en el Señor no es en vano. Aunque algunas veces parezca que nadie ve tu esfuerzo, Dios sí lo ve. Él conoce tu servicio, tu entrega y aun aquello que haces cuando nadie más está mirando.
No te desanimes. Dios puede fortalecer lo que hoy está débil, restaurar lo que se ha desgastado y ayudarte a seguir cumpliendo la función que Él te confió.
Para cerrar
No abandones simplemente porque algo se puso difícil.
Consulta a Dios. Sométete. Corrige lo que tengas que corregir. Refuerza lo que esté débil. Apoya al que está a tu lado.
Y si aún no has comenzado a servir, acércate, pregunta dónde puedes ayudar y permite que Dios comience a desarrollar tus dones. No tienes que esperar a sentirte completamente preparado para ponerte a disposición del Señor.
No permitamos que nuestras emociones, nuestros enojos o nuestra propia voluntad tomen el control de decisiones que pueden afectar al cuerpo de Cristo.
Escuchemos la voz de Dios y dejemos que el Espíritu Santo nos guíe.
Porque esto no se trata de nosotros.
Se trata del cuerpo de Cristo.
No todos hacemos lo mismo, pero todos somos necesarios.
Hay un lugar donde puedes servir, una función que puedes desarrollar y personas que pueden ser bendecidas por medio de lo que Dios ha depositado en ti.
Y cuando cada miembro entiende su función, camina en sometimiento y sirve de corazón, el cuerpo deja de luchar contra sí mismo y comienza a avanzar unido para la gloria de Dios.
En el servicio a Dios, ni un vaso de agua pasa desapercibido. Dios ve, recuerda y recompensa aun aquello que otros nunca notaron.

Ministra María Mercedes Arceyut Bodán
Ministerio el rey te mandó a llamar
Visítanos en: San Francisco de Dos Ríos,
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Nuestras Reuniones son:
Miércoles 7:00pm (General)
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📖 VERSÍCULOS RELACIONADOS
Mateo 10:42
“Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.”
Romanos 12:4-5
«Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.»
1 Pedro 4:10
«Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.»
Efesios 4:11-12
«Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.»
Gálatas 6:9
«No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.»
Hebreos 6:10
«Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.»
Marcos 10:45
«Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.»