Proverbios 18:21
“La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.”
Tus palabras tienen consecuencias. Con ellas puedes edificar o destruir, bendecir o herir, alimentar la fe o fortalecer el temor.
Por eso debemos preguntarnos: ¿qué estamos hablando?
¿Nos estamos alineando solamente con lo que nuestro lente carnal puede ver? ¿Estamos declarando desde el temor, la frustración, el cansancio o las circunstancias? ¿O estamos permitiendo que la Palabra de Dios transforme nuestra manera de hablar?
Si tu declaración se ha convertido únicamente en una repetición del problema, es tiempo de cambiarla.
No se trata de negar la realidad. Se trata de decidir qué tendrá la última palabra en nuestra boca: la circunstancia o lo que Dios ha dicho.
Tu boca debe alinearse con la Palabra
Josué 1:8
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito…”
Dios le enseñó a Josué que Su Palabra no solamente debía estar escrita delante de él; debía permanecer en su boca.
Por eso, antes de cambiar nuestra declaración, necesitamos llenar nuestro corazón de la Palabra.
Jesús mismo dijo:
Lucas 6:45
“…porque de la abundancia del corazón habla la boca.”
Si llenas continuamente tu corazón de temor, hablarás temor.
Si lo llenas de derrota, hablarás derrota.
Pero cuando tu corazón comienza a llenarse de las promesas de Dios, tu manera de hablar también comienza a cambiar.
No describas solamente lo que ves
Hay momentos donde nuestros ojos dicen:
“Está cerrado.”
“No hay salida.”
“No voy a poder.”
“Todo está perdido.”
“Nunca cambiará.”
Pero la fe aprende a mirar la circunstancia desde la perspectiva de Dios.
Abraham recibió una promesa cuando humanamente las posibilidades estaban en su contra.
Romanos 4:17
“…Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.”
Esto no significa inventar una realidad ni pensar que nuestras palabras sustituyen la soberanía de Dios. Significa que nuestra boca debe estar de acuerdo con Aquel en quien hemos creído.
🔥 Cambia tu declaración
Si has pasado los últimos días hablando solamente de lo imposible, vuelve a la Palabra.
Donde todo parece torcido, declara que Dios puede enderezar tus sendas.
Donde encuentras una puerta cerrada, recuerda que Dios puede abrir una que nadie pueda cerrar.
Donde algo quedó inconcluso, pide gracia para terminarlo.
Donde sufriste pérdida, cree en el Dios que restaura.
Ante la enfermedad, proclama que Jehová sigue siendo nuestro Sanador.
Ante aquello que parece trabado, pide sabiduría y dirección para avanzar.
Ante lo inalcanzable, recuerda que para Dios no hay imposibles.
Ante aquello que fue destruido, cree que Dios todavía puede levantar ruinas.
No porque nuestra boca tenga poder independiente de Dios, sino porque hay autoridad cuando nuestra fe, nuestras palabras y nuestras acciones se someten a Su Palabra.
¿Qué atmósfera estás construyendo en tu casa?
Esto no solamente aplica a lo que dices acerca de ti.
Escucha cómo estás hablando de tu familia.
¿Qué dices acerca de tus hijos?
¿Qué dices acerca de tu matrimonio?
¿Qué dices acerca de tu trabajo?
¿Qué dices acerca de tu futuro?
Quizá necesitas dejar de repetir:
“Este muchacho nunca va a cambiar.”
“Mi matrimonio nunca mejorará.”
“Mi negocio nunca levantará.”
“Siempre estaremos igual.”
Y comenzar a orar y hablar conforme a la esperanza que encontramos en Dios:
Mi casa servirá a Jehová.
Dios todavía está trabajando en mi familia.
El Señor me dará sabiduría para administrar lo que ha puesto en mis manos.
Dios puede restaurar lo que parecía perdido.
Hay propósito de Dios para nuestra casa.
Tus palabras también pueden convertirse en instrumentos de ánimo, fe, corrección, esperanza y vida para quienes te rodean.
🗣️ Que tu boca hable vida
Efesios 4:29
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”
No entregues tu boca al miedo.
No la entregues a la queja permanente.
No la entregues a la derrota.
Entrégasela a Dios.
Que tu boca ejecute el principio de “escrito está”: no para manipular a Dios mediante declaraciones, sino para permanecer firme sobre aquello que Él ha dicho.
Que tus palabras construyan.
Que tus palabras edifiquen.
Que tus palabras impartan gracia.
Que tus palabras anuncien esperanza.
Y cuando tus ojos todavía no puedan ver la respuesta, que tu boca siga confesando la fidelidad del Dios al que sirves.
Cambia tu declaración.
Llena tu corazón de la Palabra y permite que esa Palabra transforme lo que sale de tu boca.
Mil bendiciones.
Pastor Freddy Carvajal Matamoros
📖 Versículos relacionados
Proverbios 12:18
“Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina.”
Proverbios 15:4
“La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.”
Marcos 11:23
“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.”
Salmos 19:14
“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.”
Isaías 55:11
“Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”

Pastor Freddy Carvajal Matamoros
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