No Permitas que lo Pequeño Contamine lo que Dios Está Formando en Ti
Introducción: Hay algo valioso que Dios está formando en ti
Dios no ha dejado de trabajar en tu vida. Aunque en ocasiones no puedas reconocer los cambios, aunque sientas que todavía tienes debilidades o que tu crecimiento espiritual es lento, el Espíritu Santo continúa realizando una obra de transformación en tu interior.
La persona que eres hoy no es exactamente la misma que llegó por primera vez a los caminos del Señor. Dios ha trabajado en tu carácter, ha confrontado tus pensamientos, ha corregido tus actitudes y ha depositado en ti algo que debes aprender a cuidar.
Filipenses 1:6 nos recuerda que aquel que comenzó la buena obra también será fiel para perfeccionarla hasta el día de Jesucristo.
Pero existe una responsabilidad que no podemos ignorar: debemos cuidar aquello que Dios está formando en nosotros.
En esta poderosa enseñanza, titulada La Mosca, el Pastor Jean Carlo Murillo utiliza una ilustración cotidiana para revelar una profunda verdad espiritual.
Una pequeña mosca puede contaminar una bebida preparada con cuidado. De la misma manera, una decisión aparentemente insignificante puede afectar años de crecimiento, oración, servicio y comunión con Dios.
La pregunta que debemos hacernos es:
¿Qué pequeñas cosas estamos permitiendo entrar en nuestra vida que podrían contaminar lo que Dios ha depositado en nosotros?
1. La mosca: Lo pequeño también puede contaminar
📖 Eclesiastés 10:1 (RVR1960)
Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable.
Salomón presenta una escena sencilla, pero cargada de sabiduría.
El perfume no estaba dañado desde su preparación. El perfumista había realizado su trabajo y los ingredientes tenían valor. Sin embargo, algo pequeño entró y alteró aquello que había sido elaborado cuidadosamente.
Esta ilustración revela que no siempre son las grandes decisiones las que terminan afectando nuestra vida espiritual. Muchas veces, los mayores problemas comienzan con pequeñas concesiones que parecen inofensivas.
Una conversación indebida, una mentira aparentemente insignificante, una amistad que ejerce una influencia negativa, un hábito oculto o una tentación tolerada pueden convertirse en puertas de entrada para la contaminación espiritual.
No todo lo pequeño es inofensivo. Hay cosas pequeñas que pueden producir grandes consecuencias.
El peligro de decir «no pasa nada»
Una de las expresiones más peligrosas para el crecimiento espiritual es: «No pasa nada».
El creyente puede comenzar justificando pequeñas conductas porque considera que todavía mantiene el control.
Alguien puede pensar que solamente probará algo una vez, que observará algo por curiosidad o que podrá sostener una relación perjudicial sin comprometer sus convicciones.
Sin embargo, aquello que se tolera repetidamente puede terminar convirtiéndose en un hábito.
📖 Santiago 1:14-15 (RVR1960)
sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
Santiago describe un proceso progresivo. El pecado no siempre se manifiesta inmediatamente con todas sus consecuencias. Puede comenzar con un deseo alimentado, avanzar hacia una decisión y terminar produciendo destrucción.
Por eso debemos aprender a identificar las pequeñas concesiones antes de que se conviertan en cadenas.
No debemos esperar que una conducta nos domine para reconocer que necesitamos apartarnos de ella.
Las pequeñas puertas que necesitan cerrarse
En la vida espiritual existen puertas que abrimos mediante nuestras decisiones.
Una mentira repetida puede debilitar nuestra integridad. Una conversación inapropiada puede alimentar deseos equivocados. Una relación perjudicial puede alejarnos progresivamente de nuestras convicciones.
También podemos abrir puertas mediante el descuido de nuestra comunión con Dios.
Primero dejamos de orar un día. Después pasan varios días. Finalmente, aquello que antes considerábamos indispensable comienza a parecernos innecesario.
El peligro no está solamente en la conducta visible, sino en el proceso de deterioro que puede estar desarrollándose silenciosamente.
La vigilancia espiritual comienza cuando dejamos de justificar aquello que sabemos que debemos corregir.
2. El perfume: Dios está produciendo algo valioso en tu vida
El segundo elemento de la enseñanza es el perfume.
Un perfume representa algo preparado, valioso y capaz de transmitir una fragancia reconocible.
En la ilustración espiritual desarrollada durante la prédica, el perfume representa la obra que Dios está realizando en nosotros.
Dios está formando nuestro carácter, fortaleciendo nuestra identidad en Cristo, preparando nuestro testimonio y desarrollando los dones y capacidades que podremos utilizar para servirle.
📖 2 Corintios 2:15 (RVR1960)
Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden;
El apóstol Pablo presenta a los creyentes como una fragancia de Cristo.
Nuestra vida debe manifestar su carácter y dar testimonio de su presencia.
Esto significa que la transformación espiritual no puede limitarse a nuestra participación en las actividades de la iglesia.
El verdadero perfume también debe manifestarse en el hogar, en el colegio, en el trabajo, en las relaciones personales y en aquellos momentos donde nadie está observándonos.
La integridad revela la verdadera fragancia
Es posible mostrar una conducta ejemplar delante de otros creyentes y, al mismo tiempo, mantener hábitos completamente diferentes en privado.
Sin embargo, la integridad consiste precisamente en conservar nuestras convicciones cuando no existe una mirada humana supervisándonos.
Una vida transformada por Cristo no depende exclusivamente del ambiente donde se encuentra.
El joven que honra a Dios dentro del templo también debe procurar honrarlo en sus conversaciones, amistades, decisiones y actividades cotidianas.
No puedes proteger tu futuro si no cuidas tu presente.
Dios puede estar preparando a un joven para predicar, evangelizar, restaurar su familia o convertirse en un instrumento de bendición para su comunidad.
Pero ese propósito requiere responsabilidad en el presente.
No podemos descuidar nuestras decisiones actuales mientras esperamos grandes oportunidades futuras.
El llamado que deseamos desarrollar mañana requiere fidelidad en aquello que Dios nos ha confiado hoy.
3. El perfumista: Dios conoce el proceso de tu transformación
El tercer elemento es el perfumista.
Un perfumista conoce los ingredientes, las cantidades, los tiempos y los procedimientos necesarios para elaborar una fragancia.
De manera ilustrativa, Dios es presentado como aquel que está trabajando en nuestra transformación.
Él conoce nuestras debilidades, nuestras necesidades y aquellas áreas del carácter que todavía requieren corrección.
Tal vez no comprendemos completamente ciertos procesos que atravesamos.
Podemos preguntarnos por qué todavía no vemos determinadas promesas cumplidas, por qué necesitamos esperar o por qué seguimos enfrentando situaciones que confrontan nuestro carácter.
Sin embargo, el crecimiento espiritual no consiste solamente en recibir aquello que deseamos, sino también en permitir que Dios transforme lo que somos.
No apresures el proceso de Dios
Una persona puede entregar su vida a Cristo y esperar que todos sus hábitos cambien inmediatamente.
Pero la madurez espiritual normalmente implica un proceso continuo de aprendizaje, obediencia, arrepentimiento y renovación.
Dios trabaja en nuestras motivaciones, pensamientos, prioridades y decisiones.
Por eso, no debemos confundir el hecho de estar en proceso con la ausencia de transformación.
El creyente que reconoce sus debilidades y permite que la Palabra confronte su conducta está dando pasos importantes hacia la madurez.
📖 Filipenses 1:6 (RVR1960)
estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
La confianza en la fidelidad de Dios no elimina nuestra responsabilidad de obedecerle.
Al contrario, nos anima a colaborar con su obra mediante una vida de rendición y dependencia del Espíritu Santo.
Permite que Dios continúe trabajando en ti, pero no descuides aquello que Él ya ha transformado.
4. Cuatro moscas que pueden contaminar tu vida espiritual
Durante la enseñanza se identifican cuatro áreas que requieren especial vigilancia.
Las amistades que te alejan de Dios
📖 Proverbios 13:20 (RVR1960)
El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado.
Las relaciones personales tienen una influencia significativa sobre nuestra conducta.
Las personas con quienes compartimos tiempo pueden fortalecer nuestras convicciones o debilitarlas.
No todas las amistades contribuyen positivamente a nuestro crecimiento espiritual.
Existen relaciones donde se normalizan conductas que contradicen los principios bíblicos. Otras pueden alimentar la burla, la mentira, la desobediencia o el alejamiento progresivo de Dios.
Esto no significa despreciar a quienes todavía no comparten nuestra fe. Jesús nos enseñó a amar al prójimo y a ser luz en medio del mundo.
Significa reconocer que debemos ejercer discernimiento respecto a las influencias que permitimos gobernar nuestras decisiones.
No todas las personas que caminan contigo necesariamente deben acompañarte durante todas las etapas de tu vida.
Lo que consumes con tus ojos y oídos
📖 Romanos 12:2 (RVR1960)
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
La mente recibe constantemente información mediante conversaciones, música, videos, redes sociales y diferentes formas de entretenimiento.
Aquello a lo que prestamos atención repetidamente puede influir sobre nuestra manera de pensar y actuar.
Por esta razón, el creyente debe examinar lo que consume.
No se trata solamente de identificar contenidos evidentemente perjudiciales, sino también de reconocer aquello que está ocupando excesivamente nuestros pensamientos y desplazando nuestra relación con Dios.
Una mente alimentada constantemente por valores contrarios a la Palabra encontrará mayores dificultades para desarrollar una mentalidad conforme al Reino.
La renovación del entendimiento requiere aprender a evaluar nuestras influencias a la luz de las Escrituras.
No podemos alimentar continuamente nuestra mente con aquello que debilita nuestras convicciones y esperar que nuestra vida espiritual permanezca fuerte.
El pecado secreto
📖 Salmos 139:23-24 (RVR1960)
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.
Hay conductas que podemos esconder de nuestros familiares, amigos y líderes espirituales.
Pero ninguna permanece oculta delante de Dios.
El problema del pecado secreto no consiste solamente en que algún día pueda ser descubierto. Su mayor peligro es el deterioro que produce en nuestra comunión con el Señor y en nuestra integridad.
Cuando una persona aprende a justificar lo incorrecto, puede desarrollar una apariencia externa de espiritualidad mientras interiormente se aleja de sus convicciones.
David comprendió la importancia de permitir que Dios examinara su corazón.
No debemos esperar que las consecuencias nos obliguen a reconocer aquello que hoy podemos entregar voluntariamente delante del Señor.
El arrepentimiento verdadero comienza cuando dejamos de proteger, alimentar y justificar aquello que necesitamos abandonar.
Dejar de buscar la presencia de Dios
📖 Mateo 26:41 (RVR1960)
Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Una de las formas más silenciosas de descuido espiritual es abandonar progresivamente la oración.
Al principio puede parecer algo temporal.
Las responsabilidades, el cansancio y las distracciones comienzan a desplazar nuestros momentos de comunión con Dios.
Pero cuando dejamos de alimentar nuestra vida espiritual, podemos volvernos más vulnerables a influencias y tentaciones.
La oración no debe entenderse simplemente como una obligación religiosa.
Es un medio de comunión con nuestro Padre celestial, donde reconocemos nuestra dependencia, presentamos nuestras necesidades y fortalecemos nuestra confianza en Él.
La oración nunca debe ser solamente una obligación; debe convertirse en una protección para nuestra vida espiritual.
No permitas que las ocupaciones cotidianas eliminen el espacio que corresponde a tu relación con Dios.
5. Sansón: Cuando descuidamos aquello que Dios nos confió
La historia de Sansón constituye una advertencia sobre las consecuencias de descuidar una asignación divina.
Sansón había recibido un llamado extraordinario.
Dios lo había apartado desde antes de su nacimiento y lo utilizó para comenzar a liberar a Israel de la opresión filistea.
Sin embargo, su historia también muestra decisiones imprudentes y relaciones que terminaron comprometiendo su propósito.
📖 Jueces 16:20 (RVR1960)
Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él.
Estas palabras revelan una realidad alarmante.
Sansón pensaba que podía actuar como anteriormente, sin reconocer que su situación espiritual había cambiado.
Su confianza estaba puesta en una experiencia pasada, mientras ignoraba las consecuencias de sus decisiones presentes.
No vivas solamente de lo que Dios hizo ayer
Una de las grandes advertencias de esta historia es que no debemos confundir las experiencias espirituales pasadas con nuestra condición actual.
Haber servido, predicado, evangelizado o experimentado momentos especiales con Dios no significa que podamos abandonar la vigilancia sobre nuestro corazón.
La fidelidad requiere perseverancia.
El llamado de Dios es valioso, y precisamente por eso debemos responder con responsabilidad.
No esperes perder aquello que valoras para reconocer que necesitas corregir tu camino.
La historia de Sansón también contiene una dimensión de esperanza: en sus últimos momentos clamó nuevamente a Dios, quien escuchó su petición.
Esto nos recuerda que el arrepentimiento y la dependencia del Señor nunca deben ser sustituidos por la autosuficiencia.
6. David: Cuando el corazón contaminado vuelve a Dios
La enseñanza no termina con una advertencia.
También presenta la posibilidad de restauración.
David fue un hombre escogido por Dios, pero cometió pecados graves que produjeron consecuencias dolorosas.
Cuando fue confrontado por el profeta Natán, tuvo que reconocer su condición.
Su respuesta quedó reflejada en una de las oraciones más profundas de las Escrituras.
📖 Salmos 51:10 (RVR1960)
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
David no pidió simplemente recuperar su reputación.
Pidió que Dios transformara su interior.
Comprendió que la restauración verdadera debía comenzar en el corazón.
Dios no solamente quiere corregir tu conducta
Una persona puede intentar abandonar determinadas prácticas únicamente por temor a sus consecuencias.
Pero el arrepentimiento bíblico va más allá de modificar comportamientos externos.
Implica reconocer el pecado, volvernos a Dios y permitir que Él transforme nuestras motivaciones.
El Señor no busca una apariencia superficial de santidad.
Busca corazones sinceros, humillados y dispuestos a obedecerle.
Quizás alguien reconoce que ha permitido entrar demasiadas cosas perjudiciales en su vida.
Tal vez ha descuidado su oración, se ha alejado de sus convicciones o ha alimentado hábitos que sabe que debe abandonar.
El mensaje del evangelio es que todavía puede acercarse a Jesucristo con arrepentimiento y fe.
La contaminación no tiene que convertirse en el final de tu historia. En Cristo hay perdón, limpieza y una oportunidad de comenzar nuevamente.
7. Jesucristo: La verdadera transformación comienza en el corazón
El centro de esta enseñanza no consiste únicamente en identificar amistades perjudiciales, abandonar hábitos o cerrar puertas.
La transformación espiritual es mucho más profunda.
Jesucristo no vino simplemente para producir cambios externos en nuestra conducta.
Vino para reconciliarnos con Dios y darnos una vida nueva.
📖 2 Corintios 5:17 (RVR1960)
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Esta declaración revela la profundidad de la obra de Cristo.
El evangelio no consiste en maquillar una vida deteriorada para que parezca espiritualmente aceptable.
Se trata de una nueva realidad en Cristo.
Cuando Jesús ocupa el primer lugar, nuestras prioridades comienzan a transformarse.
Aprendemos a rechazar aquello que antes alimentábamos, a valorar lo que anteriormente despreciábamos y a desarrollar deseos conforme a la voluntad de Dios.
Esto no significa que desaparecerán automáticamente todas las tentaciones.
Significa que ahora podemos enfrentarlas desde una relación viva con Cristo, dependiendo de su gracia y del poder del Espíritu Santo.
No intentes cambiar solamente con tus fuerzas
La santidad no debe convertirse en una lucha sostenida exclusivamente por la fuerza de voluntad.
Necesitamos permanecer unidos a Cristo, escuchar su Palabra, cultivar la oración y responder a la dirección del Espíritu Santo.
El creyente debe tomar decisiones responsables, pero nunca olvidar de dónde proviene la verdadera capacidad para vivir una vida transformada.
El propósito no es solamente quitar las moscas.
El propósito es permitir que Jesucristo gobierne completamente nuestra vida.
8. Cuida el perfume que Dios está formando en ti
La enseñanza de Eclesiastés 10:1 nos invita a reconocer el valor de aquello que podemos perder por una pequeña imprudencia.
La mosca era pequeña.
El perfume era valioso.
El perfumista había realizado su trabajo.
Pero algo aparentemente insignificante produjo contaminación.
De la misma manera, debemos reconocer que nuestras decisiones cotidianas tienen importancia espiritual.
No podemos tratar con indiferencia aquello que afecta nuestra relación con Dios.
Debemos cuidar nuestro corazón, nuestras amistades, nuestros pensamientos, nuestras conversaciones y nuestros hábitos.
También debemos proteger nuestra intimidad con el Señor y recordar que la transformación es una obra que Él continúa realizando.
No permitas que una pequeña concesión destruya una gran asignación que Dios ha puesto en tu vida.
La pregunta central no es únicamente cuánto tiempo llevamos congregándonos o cuántas responsabilidades tenemos dentro del ministerio.
La verdadera pregunta es qué estamos permitiendo entrar en nuestro corazón.
¿Estamos cuidando la obra que Dios está desarrollando?
¿Estamos cultivando una vida de integridad?
¿Estamos permitiendo que el Espíritu Santo confronte nuestras debilidades?
Dios nos llama a examinar nuestra vida, abandonar lo que nos contamina y permanecer firmes en Jesucristo.
Aplicación práctica: ¿Cómo cuidar tu perfume espiritual?
Esta enseñanza debe conducirnos a decisiones concretas.
- Examina tu corazón: identifica las actitudes, pensamientos y hábitos que están debilitando tu relación con Dios.
- Evalúa tus amistades: procura relaciones que fortalezcan tu fe y te animen a vivir conforme a la Palabra.
- Cuida lo que consumes: presta atención a los contenidos, conversaciones e influencias que alimentan tu mente.
- Abandona el pecado oculto: reconoce delante de Dios aquello que has intentado justificar o esconder.
- Recupera tu vida de oración: establece tiempos de comunión con el Señor y aprende a buscarlo constantemente.
- Permanece en Cristo: recuerda que la verdadera transformación proviene de su gracia y del poder del Espíritu Santo.
No esperes hasta que las consecuencias sean evidentes para tomar decisiones.
Lo que hoy parece una pequeña concesión puede convertirse mañana en una gran dificultad.
Llamado a la acción: ¿Qué mosca necesitas sacar hoy?
Hoy es una oportunidad para examinar nuestra vida delante del Señor.
Quizás Dios no te está llamando a buscar una nueva responsabilidad, un nuevo ministerio o una nueva oportunidad.
Tal vez primero necesitas cuidar aquello que ya ha depositado en ti.
Hay conversaciones que debes abandonar, hábitos que necesitas corregir, relaciones que requieren límites y áreas de tu vida que deben ser rendidas a Jesucristo.
No necesitas esconder tu condición delante de Dios.
Acércate con sinceridad.
Reconoce aquello que debes cambiar y permite que su Palabra confronte tu corazón.
El Señor continúa llamándonos al arrepentimiento, a la santidad y a una comunión más profunda con Él.
No permitas que una mosca destruya tu perfume. Cuida lo que Dios está formando en ti.
Oración final
Padre celestial, venimos delante de tu presencia reconociendo que Tú eres quien comenzó la buena obra en nosotros.
Gracias porque no nos has abandonado en medio de nuestras debilidades y porque continúas trabajando en nuestro carácter, nuestros pensamientos y nuestra vida espiritual.
Señor, hoy te pedimos que examines nuestro corazón.
Muéstranos aquellas pequeñas cosas que hemos permitido entrar y que están debilitando nuestra comunión contigo.
Perdónanos por las veces que hemos justificado lo incorrecto, por las ocasiones en que hemos descuidado la oración y por aquellas decisiones que no han honrado tu nombre.
Espíritu Santo, renueva nuestro entendimiento.
Danos discernimiento para reconocer las influencias que debemos evitar, valentía para abandonar el pecado y humildad para aceptar tu corrección.
No permitas que vivamos solamente de experiencias pasadas. Despierta nuevamente en nosotros el deseo de buscar tu presencia, estudiar tu Palabra y caminar en obediencia.
Señor Jesús, ocupa el primer lugar en nuestra vida.
Que nuestro testimonio sea una fragancia agradable delante de Ti y que quienes nos rodean puedan reconocer tu amor, tu verdad y tu carácter reflejados en nuestras acciones.
Levanta una generación de jóvenes íntegros, firmes en sus convicciones y llenos del Espíritu Santo.
Que el Ministerio El Rey Te Mandó a Llamar continúe formando discípulos que cuiden su relación contigo y anuncien tu evangelio con fidelidad.
Hoy rendimos nuestro corazón delante de Ti.
Límpianos, restáuranos y enséñanos a cuidar aquello que has depositado en nosotros.
En el nombre poderoso de Jesucristo.
Amén y amén.

Pastor Jean Carlo Murillo Castro
Ministerio el rey te mandó a llamar
Visítanos en: San Francisco de Dos Ríos,
50m SE del Maxi Palí, San José, Costa Rica.
Nuestras Reuniones son:
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